El copy como diseñador
Goio, 13/09/2011
Me he animado a escribir un poco en nuestro destartalado blog sobre la relevancia del diseño de la información porque el otro día pude leer un tweet de Marta Armada donde respondía así a un tweet de Karina Ibarra sobre textos lorem ipsum en un hilo más que interesante:
@karinai @glorialangreo Yo paso más tiempo creando contenido que diseñando. Y no me pagan por ello :S El content strategy no ha llegado aquí
Y es que el hecho de que te pidan diseñar con textos Lorem Ipsum es algo atroz. ¿Diseñar el qué? ¿Lo indefinido sin mensaje ni objetivo? ¿Qué formato le doy si ni siquiera tiene un sentido, un tono, un énfasis…?
Mira que algunos han intentado simular algo más cercano a lo que podría considerarse una imitación de la realidad (Fillerati, Malevole, Telescopic Text, Adhesiontext, etc.), pero… seamos sinceros. En algún estadio del proyecto suele tener que afrontarse el trabajo de definición de esos contenidos, y ya sabemos que lo que no se hace en un primer momento se hará (si se hace) malamente.
Estamos hablando del diseño de la información desde el punto de vista de la estrategia de contenido y también desde un punto de vista ‘microscópico’: de sus negritas, sus itálicas, sus entradillas y sus entresacas,… ¿Acaso el diseño de la información no es algo visual? ¿No es parte del diseño?
El texto tiene ritmos, pausas, énfasis, llamadas a la acción… y eso se merece un traje (formateo visual) acorde mediante el uso de recursos variopintos: color, tamaño, contraste, familia tipográfica, espacios negativos, etc. Pero para ello se necesita diseñar el texto como algo prioritario. Ni qué decir tiene que el formateo de código correspondiente está intimamente relacionado con el lado semántico del propio texto y que también desde el lado del SEO se trata de diseñar porque resulta vital. Pero eso ya es otro tema en el que no quiero bifurcarme ahora.
Text first
Sospecho que a veces se nos olvida el respeto que debemos a la redacción de los contenidos y el diseño de la información. Si te sumerges en el diseño de una interfaz inmediatamente te das cuenta de la relevancia que adquieren los pequeños detalles que hemos ido introduciendo de cara a un óptimo escaneo gradual del contenido. Desde los bloques más grandes hasta esa negrita que resalta una palabra. Sin un contenido real, ni un ritmo, no hay camino a trazar. En los sucesivos niveles o estadios de lectura hemos tenido que tratar de optimizar y cuidar la que deseamos sea una experiencia de lectura satisfactoria/eficaz/sugerente/whatever por parte del usuario. Por tanto, considero vital contar con contenido real antes de proseguir con la definición de cualquier otra parte del proceso de diseño.
Excepciones
En algún caso puede servirnos el maldecido ‘lorem ipsum’. Por ejemplo, a la hora de diseñar los estilos de los elementos que vayan en un post (encabezados, listas, enlaces, citas, negritas e itálicas, tablas, etc.), pero incluso en este caso creo que convendría acercarse a la realidad y jugar con un post ficticio que podamos obtener de un blog de temática similar para ello.
Diseño en el navegador
La importancia del diseño con textos reales se hace más patente aún cuando arremetes por la vía del HTML(link)/CSS. Algunos tendemos a diseñar cada vez más directamente en el navegador y una de las primera labores tras una mínima definición del layout, resets, etc. es justamente la de formatear visualmente el contenido. Me resulta francamente complicado imaginar a alguien saltarse esta labor y zambullirse en otros aspectos del diseño. Y es que el diseño del texto es de las primeras capas visuales en ser aplicadas, aunque a algunos les parezca algo subyaciente o secunadrio.
Probablemente sea porque suele haber otros elementos visuales (imágenes impactantes, caramelos gráficos, etc.) que a veces acaparan la atención del que evalúa “el diseño” haciéndole creer que no es relevante si va un texto u otro.
Quizá sea cuestión de valores
Sí, ya sabemos que en una sociedad donde la imagen y la apariencia están por encima de todo, que las curvas de una señorita despampanante cobran más relevacia que lo que ésta pueda contar. Quizá esa serie de valores hacen complicado transmitir la vital necesidad de un contenido real. De todos modos, creo que en los últimos tiempos hay gente que a base de ser evangelizada por nuestro sector ha ganado en sensibilidad y conocimiento en estas áreas.
El texto como mancha
Esto no va de diseñar obras gráficas donde los textos suponen un elemento más de la composición. Ni deben tratarse como bloques gráficos compuestos por familias de hormiguitas en nuestro obra artística. El texto es de facto en muchos casos es el punto final (ejemplo: sitio web de artículos sobre salud), es un vehículo para un objetivo (ejemplo: vehículo: textos sugerentes + call to actions / objetivo: venta de producto), etc.
Dependerá de nosotros el lograr diseñar correctamente esos textos de cara al objetivo. Todo ello sin que el usuario se aburra, conduciéndolo de modo fluido, logrando una digestión paulatina y amena, convenciendo, emocionando, etc.
Y para ello se necesita dar forma a textos concretos, o al menos deben ser lo más cercanos al resultado final. Claro que todo es variable en el tiempo, claro que la editabilidad nos permite hacerlo (esa frase de cliente “pero después podré cambiarlo, ¿no?”) pero debemos obligarlos a trabajar los elementos textuales a conciencia.
Lo haremos con mayor o menor acierto, pero en estos tiempos en que nuestra capacidad de concentración, retentiva y paciencia son algo en declive sigue resultando crucial. Es clave en la experiencia del usuario, un individuo muy sensible con lo que consume.
El texto ‘volquete’ sin adaptar
La falta de tiempo, el desconocimiento de los hábitos y motivaciones hacia la lectura de los usuarios en medios digitales y otras razones variopintas provocan que hagamos en ocasiones un volquete de unos contenidos que fueron concebidos para papel. A veces irremediablemente, otras inconscientemente. Muchas veces con un estilo de redacción muy académico, o burocrático o… infumable. Tan infumable que resulta imposible diseñar algo con ello y en ocasiones uno ha de verse desmenuzando el contenido en píldoras algo más digeribles en aras de conseguir algo que sea mínimamente pasable. Ahí entra probablemente en juego lo que se denomina como “Content strategy” pero es francamente complicado ya que se puede entender que va implícito en otras labores. Todo depende de la experiencia del cliente, del proveedor a la hora de plantearlo y cómo no, del presupuesto.
Definición de una estrategia de contenidos de cara al ‘responsive web design’
Está de moda, se está discutiendo mucho al respecto y me encanta este modo de afrontar el diseño del contenido adaptado a cualquier dispositivo (sí, otra vez enlazamos al mítico artículo) independientemente de sus características. Pero todavía hace más patente la necesidad de tener esa estrategia de contenidos que citábamos previamente. Teniedo en cuenta el comportamiento del cotenido en sitios creados con responsive design, ¿cómo vamos a trabajar el diseño visual de la información de modo genérico con un lorem ipsum? Necesitamos saber el tratamiento que éste ha de tener y darle una forma y jerarquía adecuada en cada dispositivo. No me vengas con que “irá algo así”.
Responsive ad copywriting
Con el responsive design también se abre una nueva e interesante vía para tener en cuenta el comportamiento de la publicidad dependiente del viewport del dispositivo. Estamos acostumbrados a trabajar los banner (u otros formatos) en una serie de dimensiones ya predefinidas, pero no hemos pensado quizá tanto en cómo se adapta esa publicidad. Si el copy ha de ajustarse algo o no, si el impacto del banner es diferente porque el contenido circundante o los gráficos que contiene han adoptado otra forma, en si en un dispositivo móvil tenemos una versión meramente textual de ese banner, etc.
‘Lorem ipsum’ gráficos
Trabajar sobre lo indefinido hará que nuestras interfaces parezcan siempre algo más insulsas, sin carácter y menos creíbles. De todos modos, no todo lo ‘Loremipsumiano’ es malo. A veces surgen recursos interesantes como Placekitten, Lorem Pixum, Flickr Bomb o Flickr Holder para suplir necesidades gráficas que resultan útiles en determinados casos. Eso sí, corremos el peligro consiguiente de que algunas imágenes vayan en la versión final. Creo que al igual que en el texto, podemos hablar de “lo específico” en el entorno de la fotografía. La historia se repite.
Lectura interesante
Quisiera destacar un artículo de Joshua Porter titulado “Interface Design is Copywriting” que resume muy bien lo que quería expresar. Veréis que hace referencia a la presentación “The language of interfaces” de Des Traynor, la cuál merece la pena ver si os interesa este tema.
Y ya me callo con la berborrea caótica que me he pegado. Chinpún.
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